Puntos de Vista

Martha Erika gobernará Puebla

(EXonline / MAX CORTÁZAR)

Puebla tendrá a la primera mandataria estatal en toda su historia y, dicha posición, será asumida con la legitimidad del mayor número de votos jamás conseguido por un aspirante en una contienda para gobernador de la entidad.

La victoria electoral de Martha Erika Alonso se reafirmó por sexta ocasión el fin de semana pasado, tras el recuento total de votos ordenado por la Sala Superior del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, el cual constató una ventaja de entre 3.7 y 4.1 puntos porcentuales de la candidata Alonso sobre su más cercano competidor, Luis Miguel Barbosa. El recuento total, inédito en una elección para gobernador, es muy importante por tres razones. Primero, comprueba que los ciudadanos en su desempeño como funcionarios de casilla contaron bien los votos, al igual que lo hicieron en el resto de los cargos de representación popular en disputa.

Segundo, el resultado del ejercicio ordenado por el Tribunal es consistente con lo observado también en el conteo rápido del INE, el Programa de Resultados Preliminares, el cómputo distrital y el recuento del 30% de los paquetes que se dio bajo la jurisdicción de la autoridad electoral poblana y con representación de todos los partidos políticos. Tercero, al igual que lo sucedido en otras partes del país y como consecuencia del hartazgo social, el electorado castigó una candidatura envuelta en escándalos de corrupción y tráfico de influencias, como la ampliamente cuestionada del señor Barbosa.

Sin embargo, el candidato a gobernador perdedor no está dispuesto a reconocer la elección. Primero, celebró la jornada electoral y cuando los resultados no le favorecieron, apeló al voto por voto, casilla por casilla. El Tribunal le concede su solicitud y al corroborarle su derrota, el señor Barbosa persigue ahora el anular la elección. Por lo visto en su estrategia, más que sujetarse a la voluntad popular, quiere, prácticamente, que se le entregue como regalo la gubernatura e imponerse al rechazo expreso de la sociedad poblana. Así lo demuestra la falsedad de los argumentos con los que busca que el TEPJF declare la nulidad. Veamos. El señor Barbosa afirma de manera reiterada el rompimiento de la cadena de custodia de los paquetes electorales, sin embargo, el Tribunal Electoral estableció como “inoperante” la afirmación porque la bodega que dio sede al material electoral se encontraba cerrada, sellada y bajo resguardo de la Policía Federal y la local. Asimismo, todos los movimientos se realizaron en presencia de los representantes de los partidos políticos, autoridades electorales y de la Contraloría, además de que su traslado para el recuento total fue custodiado en todo momento por personal del Ejército. El candidato perdedor acusa la existencia de paquetes abiertos, cuando en realidad fue a través de Morena que pidió reabrir el 30% de los paquetes electorales para ser recontados en el cómputo distrital. Ejercicio realizado en presencia de sus representantes de partido, notarios y autoridades electorales. Una vez concluido, los paquetes fueron vueltos a cerrar conforme a la señalado en la normatividad.  El señor Barbosa miente al decir que la candidata ganadora rebasó los topes de campaña. El Consejo General del INE aprobó, el pasado 6 de gasto, el “Dictamen consolidado relacionado con los gastos de los candidatos a la elección de Puebla”, documento que confirma la erogación de recursos en el marco de la ley por parte de Martha Erika Alonso.

El excandidato a gobernador de Morena habla de una supuesta intromisión del gobierno en el proceso electoral y, para pretender justificarla, pone como ejemplo el hallazgo de una camioneta volcada con material electoral. La autoridad estatal aclaró de manera contundente que ese automotor fue vendido por el gobierno en el año 2016. Además, el señor Barbosa dice que la violencia inhibió la participación ciudadana, cuando las cifras más básicas lo desmienten: las casillas electorales capturaron la mayor participación en la historia del estado, al llegar a 67.64%.Además, el exaspirante difama al señalar que en el hotel MM había un laboratorio electoral de la coalición Por Puebla Al Frente, porque la Fiscalía Especializada para Atención de Delitos Electorales determinó, tras una extensa investigación, que en el lugar sólo había material al que tienen derecho tener posesión los partidos políticos que son parte de la contienda.

De este lamentable capítulo, sólo queda pendiente la acción penal de presentar a los afines del señor Barbosa que cometieron actos de violencia en contra de jóvenes que compilaban en apego a la ley, las copias de las actas dadas a todos los representantes de coalición en las casillas. Finalmente, refiere que Puebla fue el único estado donde hubo voto diferenciado, pero es, totalmente, falso. Además de haber elecciones en las que el candidato a gobernador victorioso es de partido distinto al del entonces aspirante presidencial de Morena, en las contiendas a las gubernaturas de Chiapas, Veracruz, Tabasco y Morelos, donde resultaron triunfantes los candidatos del mismo Movimiento Regeneración Nacional, estos obtuvieron un número de sufragios muy menor al registrado en esas entidades por el ahora presidente electo.

Luis Miguel Barbosa tuvo las mismas oportunidades de ganar que cualquier otro candidato en la elección a gobernador de Puebla. Fue él mismo quien trazó su camino hacia la derrota, como consecuencia de una candidatura mal planteada, el escándalo personal constante, una campaña deficiente y una propuesta programática pobre.

El señor Barbosa debe dejar de ofender a los miles de ciudadanos que de manera cívica, participaron en la instalación de casillas o en la misión de su voto, y asumir la responsabilidad de no haber sabido estar a la altura de las expectativas poblanas.

 

Es tiempo de dar paso a la unidad y a las soluciones que resuelvan los retos más urgentes la entidad, bajo el liderazgo de quien resultó ganadora de la voluntad popular, Martha Erika Alonso.