Puntos de Vista

2019, retos para la democracia

(Exonline / ARMANDO SALINAS TORRE)

Enfrentar la inseguridad pública, la corrupción y los excesos en el gasto público no implica que se deba debilitar al poder judicial federal, al Inai, INE, TEPJF, IFT o militarizar al país

En las últimas décadas se ha cuestionado la eficacia de la democracia para resolver los problemas a los que me referí, sin embargo, la democracia electoral no fue diseñada para ello, y por otro lado, la democracia sustancial no ha terminado de entenderse e incorporarse a la forma de vida en nuestra sociedad.

Cuando padecíamos los gobiernos autoritarios, en los que se simulaban las elecciones, y el poder público se ejercía en forma patrimonialista y clientelar, se consideró que impulsar el cambio por la vía democrática sería la solución a tales problemas, en particular a través de democratizar los procesos de elección de presidentes municipales, legisladores, gobernadores, e incluso el Presidente de la República.

Después de varias reformas político-constitucionales, se establecieron diversas instituciones, procedimientos y requisitos para garantizar la equidad en los procesos electorales, entre ellos, se creó lo que es ahora el INE, Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, el sistema de impugnaciones, la credencial de elector con fotografía. En la actualidad, en general, los jóvenes que emitieron su voto por primera vez no saben que en el pasado las elecciones eran organizadas (en realidad simuladas) por la Secretaría de Gobernación.

Sin esas reformas y la creación de tales instituciones no podría haberse logrado la alternancia política que hemos tenido en las diferentes elecciones legislativas y gubernamentales. Situación similar ha sucedido en materia de transparencia y acceso a la información pública gubernamental, competencia económica o del Instituto Federal de Telecomunicaciones.

En lugar de pretender retroceder los avances alcanzados, se debería mejorar tales instituciones para lograr los objetivos que se pretendieron con su creación, por ejemplo, en materia de competencia económica, se deben evitar las prácticas monopólicas o de manipulación del mercado; o en materia de telecomunicaciones, donde la concentración de los bienes públicos en esta materia afecta, sin lugar a dudas, a la sociedad en la construcción mediática de la realidad.

En estos últimos temas ya no estamos en el terreno de la democracia electoral, sino en la democracia sustancial, que tiene que ver con el resto de los derechos humanos, en sus diferentes versiones en la evolución de los mismos. Atentar contra las instituciones que tienen como finalidad garantizar tales derechos, es atentar contra la democracia sustantiva a la que me he referido.

En otro ámbito de la democracia sustantiva, por ejemplo, de la libertad y la seguridad, en este mismo espacio he manifestado mi respeto y reconocimiento pleno al valor y dedicación de nuestras Fuerzas Armadas, pero también he expresado que no se debe sobreexponerlas en una labor para la cual no han sido preparadas, como es el combate a la inseguridad pública y su eventual participación en la implementación del nuevo sistema acusatorio.

Al respecto, cabría recordar que, derivado de los excesos —violando derechos humanos— en los que incurrió el gobierno en el combate a la criminalidad, como fue la tortura, la desaparición forzada, el abuso de la fuerza pública, manipulación del sistema penal, violación a los principios del debido proceso, entre muchas otras prácticas que ponían en riesgo a la población en general, motivó para que se creara un nuevo Sistema Penal Acusatorio y Oral. La militarización del país mediante la Guardia Nacional debe tomar eso en cuenta.

Dentro de los retos de nuestro país para 2019, debiera ser el perfeccionar nuestras instituciones en las que tanto se ha invertido, en lugar de que se retroceda bajo la pretendida austeridad republicana; o incluso, peor aún, se desnaturalice a otra de las instituciones con mayor prestigio e historia, como son las Fuerzas Armadas, tal como sucederá cuando deban acudir a rendir testimonio de su intervención en la detención los criminales conforme a las reglas del sistema acusatorio.

 

Para resolver los problemas, en realidad debemos lograr impulsar en la sociedad la cultura de la legalidad y del respeto de los derechos humanos en todas sus vertientes. Sin ello, regalar el dinero entre los sectores menos favorecidos y generar privilegios también para ciertos sectores empresariales sólo fortalecerá el clientelismo, la servidumbre y la cultura de la mediocridad.